Séminaire virtuel
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| En el correo internacional del 20 de febrero de 1992, se reseña cómo Laurence Summers, Director de Estudios Económicos del Banco Mundial, hizo circular una nota confidencial en la cual explica que para reducir los costos sociales de la contaminación, el mejor método consiste en exportar las fábricas responsables de la misma, hacia los países subdesarrollados. Su demostración descansaba sobre una hipótesis : el costo de la vida humana de un ciudadano medio de los países desarrollados resulta superior al de su homólogo en el Tercer Mundo, y es entonces económicamente preferible que sea éste último el que muera de cáncer, sobre todo considerando que la importación de las fábricas contaminantes impediría su prematura muerte por hambre. Mientras las personas de buen corazón claman por la universalidad de los derechos del hombre, Summers prefirió asumir las realidades de la mundialización: las de un mundo en el cual el hombre se proclama como último valor, pero en el cual su valor real se aprecia en función de las condiciones de su rentabilidad. (Cf. Michel Barillon, L&Mac226;homme et la nature dans la fabrique du diable, in Misère de la mondialisation, Agone, n°16). Al terminar el año de 1999 fue celebrada como una victoria lo ocurrido en Seattle, donde se proclamó la muy novedosa idea que el mundo no está a la venta. En la misma tónica, Edgar Morin afirmó que el siglo 21, junto con la segunda y (buena) mundialización, comenzarían en esta ciudad. Nosotros guardaremos una mayor prudencia en nuestro examen, que presentaremos en cuatro tiempos : En el primero, las nociones de lo universal y lo mundial; en el segundo, al mostrar cómo la cuestión del respeto de la universalidad de los derechos del hombre se encuentra eminentemente ligada a la temática del Estado de Derecho singular ; en el tercero, al plantear la cuestión de si determinadas comunidades políticas estarían o no en condiciones de asegurar el respeto de los derechos. Y, en el cuarto y último, al preguntarnos si las políticas de condicionalidad, puestas en marcha por las instituciones internacionales y cuyos fundamentos oficiales son los derechos del hombre y la democracia, son las estrategias que resultan mas adecuadas para alcanzar tal proyecto. I. Las nociones de lo universal y lo mundial Aunque solo existe un universo, hay una pluralidad de mundos finitos, incluyendo allí el mundo de los fenomenólogos, estructura de sentidos avizorada por el hombre en cuanto horizonte de proyectos. En esta pluralidad, nosotros no conocemos sino un mundo real, esta tierra donde nacemos y morimos que es la morada del género humano. Lo universal se convirtió por synecdoque (donde toma la parte por el todo y a la inversa) lo planetario o la humanidad entera : es universal lo que se aplica y conviene a los hombres de toda la tierra. Resaltemos inmediatamente que en este sentido, lo "universal" es hiperbólico, y hablar de consenso universal, supone exagerar la expresión para causar una impresión más fuerte. La noción de universalidad del genero humano se presenta bajo tres formas : -Como concepto , es la unidad interna de una diversidad, idea puramente colectiva que no envía a ninguna unión objetiva, a ninguna igualdad real entre los individuos y los grupos. &Mac246;En tanto idea normativa o postulado; el género humano es un hecho que se convierte en valor. La llamada al género humano y a los derechos del hombre permite juzgar conductas de hecho e impone la idea del crimen contra la humanidad. -Como un sentimiento, de naturaleza infra-racional, es entonces la compasión universal que corresponde al principio del Corán y del Evangelio que inspira a las organizaciones humanitarias: aquél que salva una vida, es como si salvara a la humanidad entera. Se trata de la idea teológica ligada a aquélla de creatura, que tiene el poder de subsumir a todos los demás seres. Sin embargo, como lo demuestran los filósofos de la historia, basta con postular un universal para convertirlo en problema; la afirmación del género humano como norma universal los ha condenado a caer bajo el cargo de la ideología y a ser desmentidos por la historia real. Poco importa que la afirmación universal surja a partir del cosmopolitismo liberal o del internacionalismo socialista, porque ambos comparten la idea que la razón se desarrollaría poco a poco en la historia, prometiendo al cabo, en un futuro lejano, la libertad y el bienestar de cada uno. Esta secuencia resultó reforzada con el pacifismo humanista; la tesis del "comercio suave " de Montesquieu hasta Kant, o aquélla otra del pacifismo industrial de Proudhon y de Comte que, por ejemplo, prometía el fin de las guerras. La historia real se cumplió sin estos ideales. Baste con recordar que la apertura de Africa al comercio internacional se realizó mediante la trata de esclavos que despobló al continente, debilitó sus capacidades de producción y desarticuló el sistema social existente. Como lo escribió Frantz Fanon en los Condenados de la Tierra, los puertos de Holanda, los embarcaderos de Liverpool y de Bordeaux, (donde Montesquieu ocupaba el cargo de Presidente del Parlamento) deben su renombre a los millones de esclavos deportados. Decir que lo universal no está aquí y ahora, que su realización es asintomática, que hay una esencia del hombre más allá de su existencia actual, no es oponerse a esta triste realidad actual sino convertirnos en sus cómplices, haciendo sistema con ella. Acunar al hombre en su realidad futura es hacer una representación religiosa donde lo universal se convierte en un fin, trastocando su sentido de exigencia inmediata y radical que afirma que el hombre se encuentra entero allí, en cada época y momento histórico, en su existencia simbólica. Cada Hutu, cada Kurdo cada Sierra-Leonés (la lista no es taxativa) está allí, en su identidad cultural y política, infra-nacional y es ahora que hay que ayudarle a sobrevivir. Es lo singular lo que sostiene lo universal, tanto cuando intenta rescatar el valor del otro, como cuando se intente rescatar su propio valor. Para decirlo en los términos expresados por Hegel en sus Principios de la filosofía del derecho (§ 209) : Si el derecho positivo es racional es porque expresa una norma no empírica, universal, "pertenece a la cultura, al pensamiento del individuo bajo la forma universal, que yo sea concebido como universal, que yo resulte comprendido como persona universal, término bajo el cual todos son comprendidos como idénticos. El hombre es hombre porque es hombre, no porque sea judío, católico, protestante, alemán o italiano. " y se podría agregar a la enumeración: de la Costa de Marfil, del Chad o del Senegal. Por fuera de este universal singular, lo universal no es sino una abstracción, es otro nombre de una mundialización siempre llegada de otra parte. Hegel, otra vez, en el § 247 sale de la filosofía para asir la realidad histórica ; insiste sobre la necesidad que tienen las grandes naciones de "cruzar el mar ", de buscar fuera de sí mismas consumidores para sus productos, de exportar la mano de obra, de recurrir a la colonización y de exportar, ipso facto, la desigualdad por fuera de las fronteras del Estado singular : "Ha habido guerras cuyo objetivo fue el de acabar con emancipaciones como lo demuestra el ejemplo de las colonias inglesas y españolas " (§ 248). La colonización aquí es legitimada por la emancipación de los pueblos, ella difunde el universal pueblos, ya realizado en un Estado particular, ella favorece para Hegel la aparición de los Estados, como realización en acto de la idea moral objetiva. La mundialización no es un hecho nuevo, pero cada mundialización fue una colonización legitimada por un falso universal, ya fuera económico, religioso o político; las mundializaciones-colonizaciones se cumplieron en provecho de una clase, de una religión, de un país. La mundialización actual, en contraste, no parece venir de ninguna parte, ella se muestra neutra y parece actuar, según un refrán liberal bien conocido, solamente por el bien y la prosperidad de aquellos a quienes somete a sus leyes. Esto, ya los sabemos, es una ilusión que permite ahogar su origen en el anonimato de los rendimientos financieros. Sus efectos desastrosos tienen relación con el desarrollo de redes de potencias privadas cuyas actividades son transnacionales ; los corrientes internacionales inmateriales (información, servicios, flujos financieros) se burlan de las fronteras, integran y valoran dentro de sus redes no a las naciones sino a fragmentos de espacios societales, empresas, microregiones. El frenesí de las O.P.A. produce una efervescencia cuya incidencia sobre la estructura económica es, a pesar de todos los hermosos discursos de los economistas y de los políticos, simplemente especulativa. El principio de esta economía no es ya el de un valor referencial sino el de un valor fundado en la circulación misma, circulación obligada a partir de la cual se obtienen los beneficios de agentes de cambio, como sucede en la Bolsa de Valores. El juego especulativo excluye el sentido, respecto de la ley, de la responsabilidad, y de allí la indiferencia frente al débil, al perdedor, al elemento que no logra seguir el ritmo. El peligro no se cifra en la mundialización de los intercambios ; las sociedades siempre han intercambiado, y ellas intercambian aún por el intercambio mismo, caracoles, armas, mujeres, "pequeños trozos de metal amarillo" para decirlo en los términos de John Locke, pero todo esto nunca tuvo un simple valor de uso. Potlatch , intercambio mercantil, sexual, cultural, lingüístico, son expresiones tanto del imperativo del valor de cambio como del prosaico afán ante las taquillas de los bancos para comprar acciones. Devolver servicios, intercambiar informaciones, cortesías, comentarios, no es menos originario que el intercambio económico y no tiene un menor peso ontológico, aún cuando los hombres, animales simbólicos, no se comuniquen como espíritus puros. Es cierto que nunca existió la angelical reciprocidad perfecta, pero el intercambio siempre tuvo reglas. Hoy la globalización se cumple sin regla distinta que aquélla de un gran casino planetario. La paradoja está en que la economía se encuentra mas que nunca en el orden del día, pero ella no tiene ya el mismo sentido que en la economía clásica o marxista. Ella aparece librada a la especulación donde se trata de encontrar mercados con capitales flotantes. La mundialización es el triunfo de una economía liberada del lastre de la ideología, de las ciencias sociales, de la historia, de la política y por supuesto de los derechos del hombre. II. La conexión entre la universalidad de los derechos del hombre y la temática del Estado de Derecho singular. La salvaguarda de los derechos del hombre está ligada a la construcción del Estado de Derecho. Pero ya desde la primera declaración, los críticos de los derechos del hombre, pusieron en evidencia las paradojas que se encuentran presentes en ella. (Burke, Bentham, Hegel, etc...). Sus críticas se pueden resumir como sigue: si los derechos del ciudadano están metafísicamente fundados sobre los derechos del hombre, estos últimos no tienen prácticamente existencia sino por aquellos del ciudadano. Concebidos en reacción contra el absolutismo monárquico, las primeras declaraciones fueron reincorporadas en la escena mundial por aquella de la ONU, emitida en 1948 como respuesta a las experiencias totalitarias de la primera mitad del siglo. Las declaraciones de derechos fueron pensadas para resistir a las diferentes alienaciones engendradas por el Estado Moderno y para servir como referencia última a los hombres políticos y a los ciudadanos, que pueden hoy invocarlos. La paradoja se encuentra en que se declara a los derechos del hombre independientes de los gobiernos, y al mismo tiempo se define que no tienen prácticamente ninguna garantía que no sea nacional. H. Arendt recuerda en El Imperialismo que un número creciente de gentes y de pueblos ven sus derechos fundamentales burlados y están tan poco protegidos por el funcionamiento de los Estados-Nación y las instancias internacionales como lo podrían estar en la jungla. El hombre, reducido a los derechos del hombre, al universal del cual es portador, se encuentra en realidad relegado en una tierra de nadie (no mans land). Sin embargo, la casi totalidad de los Estados se comprometió a garantizar la protección de los derechos del hombre, civiles y políticos ; se suscribieron nuevas y múltiples convenciones, resoluciones, declaraciones, concerniendo los derechos del niño, de las mujeres, de los trabajadores, la prohibición de discriminaciones raciales : todo esto conlleva una serie de obligaciones jurídicas a las cuales se obligaron deliberada y solemnemente los Estados. Desde 1995, la Declaración de Copenhague consagra la prioridad absoluta de lo " social " como factor determinante del conjunto de los derechos. Cada Estado, ante la comunidad internacional, se declara implícitamente responsable de sus actos internos ante los demás Estados. No hay procedimientos suficientes que permitan el cumplimiento de la responsabilidad estatal. Se exceptúan sin embargo, el Consejo Europeo, (que puso en marcha un mecanismo de sanciones conjuntamente con la Comisión y la Corte Europea de los Derechos del Hombre) y de la Organización de la Unidad Africana (donde está previsto un proceso para crear una Corte Africana encargada de recibir las quejas, dotada de un poder jurisdiccional reservado anteriormente a la Conferencia de Jefes de Estado, quienes no aparecían muy dispuestos a encauzar las violaciones cometidas por sus pares y aun menos a favorecer el desarrollo de procedimientos judiciales); y finalmente, de tribunales ad-hoc comme le T.P.I.R, tribunal penal internacional para Rwanda, junto con la cárcel de la O.N.U. en Arusha, Tanzania; de l&Mac226;Organisacion International del Trabajo que condenó a la U.N.O.C.A.L. por trabajos de explotación de gaz realizados con y el gasoducto en Birmania que se hicieron mediante requisiciones forzadas. Adicionalmente, el derecho (¿O deberíamos decir el deber?) de injerencia humanitaria, eventualmente bajo la forma armada, se estrella con el artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, que proclama la igual soberanía entre los Estados y hace de la no-intervención uno de los principios mayores que los Estados deben respetar en sus relaciones recíprocas. La intervención humanitaria encuentra también el rechazo de los países víctimas de la violencia, que ven en éste el resurgimiento de la guerra justa, tan apreciada por teólogos de todos los pelambres, y un arma exclusiva en manos de las grandes potencias, respecto de las cuales se denuncia una concepción jerárquica de la comunidad internacional. En este tema de la intervención no se consulta mucho a los pueblos. Rémi Jourdan en el Monde del 30 de noviembre de 1999 cuenta haber visto en Freetown en la parte trasera de una silla de ruedas, una pancarta con la expresión : "el mundo debe saber". A través de los boletines de información los desafortunados habitantes siguieron la guerra de Kosovo; muchos ignoraban casi todo de la tormenta balcánica pero sabían que una guerra había sido llevada a cabo por los Estados Unidos y en nombre de los derechos del hombre. En Kosovo resultaban comprometidas la paz y la seguridad europeas, pero, para el caso de Sierra Leona, ¿Cuál democracia occidental iría a defender allí la justicia y la paz? La fuerza de intervención compuesta por soldados nigerianos actuando en nombre de la comunidad de los Estados del Oeste de Africa (C.E.D.E.A.O) perdió muchos hombres, y todavía resuenan las acusaciones según los cuales los nigerianos habrían intentado restablecer su prestigio regional, puesto en duda por los infortunios sufridos en Liberia. La defensa de la universalidad de los Derechos del Hombre en el plano internacional conlleva enormes contradicciones, que difícilmente podrían resolverse en la medida en que se ha de alguna forma, saltado una etapa esencial: aquélla del establecimiento de un Estado de Derecho y de la democracia en comunidades políticas singulares. III. La cuestión de si determinadas comunidades políticas estarían o no en condiciones de asegurar el respeto de los derechos. Ningún estado en el mundo, sin excepción, según el informe de Amnistía Internacional, se encuentra en regla respecto de sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos. Las democracias occidentales, que practican la restricción de los derechos sociales, respetan por los menos los derechos civiles y políticos para sus ciudadanos. No es el caso de todas las comunidades políticas ; quisiera tomar el ejemplo de los Estados de Africa del Oeste, nacidos de la colonización, y que se esfuerzan a través de violencias intra e inter-estatales por encontrar su camino hacia la democracia. Como lo mostró Harris Memel Fôté en una conferencia realizada en l&Mac226;École des Hautes Études en Sciences Sociales de París en junio de 1991, « Des ancêtres aux pères de la nation. Introduction à une anthropologie de la démocratie », es en el marco de la modernidad mundial impuesta por la colonización y la economía capitalistas, es en el plano de la democracia mundial donde ser formaron y surgieron los Padres de la Patria, los líderes que llevaron a cabo la independencia de su país. Que su ideología haya sido la del materialismo histórico o dialéctico (Sékou Touré, en Guinea), o el socialismo africano (Léopold Senghor, en el Senegal) o del liberalismo económico (Houphouët-Boigny, en la Costa de Marfil) para citar solamente a algunos, estas ideologías siguieron la misma estrategia : instauración de un partido único, confederación única de los sindicatos, organización propia de la juventud, eliminación física de los adversarios. En estas comunidades se desarrolló alrededor de la personalidad del jefe, un unanimismo de fachada apoyado en la violencia del Estado, descansando en la acción excesivamente desarrollada de las fuerzas armadas y de la policía política. La agresividad estatal se manifestó en varios planos : El de proyectos de desarrollo confiados a expertos y a técnicos contra las iniciativas de las clases populares consideradas como reaccionarias y ancladas en el pasado. El de precios de productos arbitrariamente fijados a los productores por el Estado ; los países africanos de la zona C.F.A siendo los más afectados por la tasa de cambio muy elevada impuesta por Francia. El de la concentración de los medios de producción en manos de una burguesía en vía de formación, la extensión de infraestructuras útiles para la modernización industrial habiendo sido duplicada por la destrucción masiva de vidas humanas y del medio ambiente (deforestación en Costa de Marfil). También el extrañamiento cultural de poblaciones deportadas o forzadas a migrar para dejar lugar a la industria. Contra estas violencias, la resistencia campesina nunca cesó. La violencia trajo consigo además de la desesperanza, la baja de la producción alimenticia, y la importación masiva de cereales que produjo la dependencia alimentaria. Atestiguando estas violencias, están los relatos de complots ficticios o reales, los tribunales de excepción y las prisiones de siniestro recuerdo : Boiro en Guinea donde los guineanos recientemente hicieron su versión propia de la toma de la Bastilla, Assabou en Costa de Marfil, Bangor en el Chad. El establecimiento de verdaderos Estados de derecho en estas regiones es indisociable de un desarrollo económico que la globalización no parece favorecer : - La globalización financiera juega en detrimento del Africa cuya economía se caracteriza por el peso excesivo de las materias primas (petróleo, minerales, materias primas agrícolas) cuyos precios mundiales no han dejado de caer. El peso de la deuda desalienta inversiones productivas y hay que agregar los muy fuertes lazos existentes entre ciertas personalidades europeas y los jefes locales, nexos fundados sobre intereses financieros comunes, la estabilidad respectiva de cada una de estas personalidades condiciona las ganancias de la otra, puesto que la corrupción nunca es de sentido único. - La globalización como desarrollo de nuevas técnicas de comunicación. La dependencia informativa del continente abre la vía a una destrucción masiva del marco de existencia en la medida en que la transición tradición/modernidad no ha sido preparada, de donde el fragmentación de las culturas y la exacerbación de los reflejos identitarios. - &Mac246;La globalización como trastorno geopolítico. Los nuevos países emergentes y los países del Este nacidos del comunismo hacen que el Africa pierda su encanto estratégico y las ventajas que estuvieron ligadas. Sólo queda la lucha de las grandes compañías por conseguir los últimos espacios rentables, y la Esso, Shell, Elf se preparan a explotar el pétroleo del Chad y es difícil no establecer una similitud con Nigeria : en el delta del Níger los pueblos han perdido su medio ambiente, su riqueza, su libertad para que el petróleo fluya en provecho de las multinacionales y de un poder encarnado por un grupo de militares venidos del Norte. La globalización prohíbe la universalización del desarrrollo porque se funda en la explotación de la pobreza. Las ayudas son trampas, en los países pobres, es el dinero de los emigrados y no el de la ayuda el que constituye el ingreso mas importante. Las ayudas son simulaciones de redistribución que conducen a una ganancia desmesurada, a un poder desproporcional. En la industria farmacéutica, la presión de los accionarios occidentales orienta la investigación hacia la produccion de drogas de confort y no hacia aquellos que son urgentes y necesarios en los países insolventes para atacar enfermedades tropicales y el SIDA ; los remedios para el Sida son demasiado caros para estos países. Los países ricos no pueden, aun si lo deseasen, disminuir la brecha con los países subdesarrollados ; las ayudas llegan bajo la forma de ganancias multiplicadas. ¡Es la tragedia burlesca del Rey Midas que transformaba en oro todo cuanto tocaba ! IV. Sobre las políticas de condicionalidad. Las nuevas políticas de condicionalidad presentan una extraña paradoja y son manifiestamente contrarias al establecimiento de verdaderos Estados de derecho. 1/ En el mundo occidental, el Estado está en decadencia, su desmantelamiento es favorable a la globalización porque las potencias privadas pueden actuar sin preocuparse por leyes y constreñimientos, son mas libres que los políticos a quienes aún los afectan las elecciones. Pero además las clases pobres abrazan un creciente anti-estatismo radical, que es bien distinto del deseo de eliminación de Estados brutales en los cuales no se puede confiar. 2/Lo que quieren los pueblos africanos es la desaparición del Estado agresivo y patrimonial, la caída de tales regímenes significa un paso adelante hacia la democratización. Las revueltas populares que tuvieron lugar mas o menos simultáneamente en los años 90 en Bénin, Costa de Marfil. Gabon, República Centro africana, en el Zaire donde todas las fuerzas sociales, jóvenes, mujeres, sindicatos, abogados, sacerdote se movilizaron. Se operó como consecuencia una deconstrucción del Estado anterior, el surgimiento de distintas voces en los medios, radios libres, elecciones libres y de la Conferencia Nacional donde las fuerzas poseen un estatus igual de constitución y donde el método es el diálogo y no el combate armado. Es claro que persisten resistencias conflictos. Las resistencias se deben a que la filosofía de la libertad y la igualdad sigue siendo, como en todas partes, un mito difícil de aceptar para un grupo importante de la clase política. Los conflictos, avivados por la transnacionalización de las redes de armamento y por la lucha de los monopolios por los últimos espacios rentables, se producen en las zonas mas amenazadas por el movimiento económico, en los Estados que buscan su futuro en una difícil adhesión al modelo del capitalismo occidental al mismo tiempo que las vías hacia una identidad perdida o esperada. 3/La paradoja se encuentra en el modelo que se quiere imponer al África. Las instituciones financieras internacionales supeditan su ayuda al cumplimiento de precisos requisitos, la aplicación del principio de condicionalidad, introducido por François Mitterrand en el Discours de La Baule sobre las relaciones franco-africanas. El modelo impuesto es el de un Estado que organiza su propia desarticulación y cede crecientemente a la tentación de entregar a las empresas privadas la gestión de los servicios públicos, que confía a instancias regionales, locales, asociativas la responsabilidad por las poblaciones descuidadas. Por supuesto que se ejerció una presión para aumentar el gasto público en salud, educación y subsistencia de aquéllas poblaciones vistas como potencialmente desestabilizadoras y que había que neutralizar. El Estado se encuentra de regreso respecto de las obligaciones asumidas en la era Keynesiana para que algunas de estas tareas sean asumidas de forma distinta y a un mejor costo. Se asiste a un retroceso al Estado premoderno : los individuos deben asegurar su propia seguridad, asumir los roles de policía, de auditor, de maestro de escuela y como la tarea es difícil, se le encarga a grupos constituidos bajo distintas etiquetas. La solidaridad, principio básico en el manejo presupuestal, desaparece en provecho de una vaga comunidad, dejando al ciudadano la búsqueda de soluciones locales, de solución de vecindades y la lucha contra la pobreza depende en delante de la dirección del barrio. Tal es la estrategia general que consiste en desplazar a los individuos, sometidos a distintas restricciones para que asuman en sí la exigencia de su regulación, estrategia que las instituciones internacionales intentan imponer a los Estados africanos. El Banco Mundial elabora las nuevas nociones de " buen gobierno ", de mejoramiento institucional, de malla de seguridad (derechos sociales mínimos). Los programas de Ajuste Estructural exigen que un Estado no desperdicie sus recursos y se preocupan por las prestaciones de base de los más desprotegidos, pero para esto es necesario remitirse a los pobres mismos, notablemente a las mujeres africanas, mas responsables que los hombres y listas según el Banco Mundial, ¡a suscribir con eficacia los préstamos bancarios ofreciendo una garantía de reembolso! También hay que remitirse a las O.N.G que aparecen a veces como esenciales al tipo de desarrollo que las finanzas internacionales desean para el Africa. Aunque se presentan como una estrategia cuyos fundamentos oficiales son los derechos humanos y la democracia, las políticas de condicionalidad son en realidad estrategias del mercado que necesita un cierto tipo de régimen en Africa donde la pobreza quedaría organizada. ¿Qué sentido tiene si no, provocar la intensificación de la regionalización y de la asociación local en Africa, sin preocuparse por las realidades africanas donde el multipartidismo y el reforzamiento de la etnicidad van aparejados ? También cabe preguntar por la utilidad de desarrollar ciertas redes y conexiones, y en un ejemplo absolutamente ficticio, podemos preguntarnos si llevar una región rica del Chad a comerciar con una región rica de Italia o del Canadá, no conduciría seguramente a aumentar la miseria de los más pobres. Se trata siempre de la misma estrategia de desmantelamiento favorable a la mundializacion-globalización cuyas inflexiones macro-económicas seguirán siendo desastrosas en su aplicación a micro-economías exangües, toda vez que el Estado de derecho no conoce todavía un real desarrollo democrático y en tanto que los Estados Africanos no escapen escapado a la tradicional patrimonialización del poder. Concluiré en dos tiempos : 1/ La mundialización actualmente se realiza en contra de lo universal. Lo universal es un valor que, si se mantiene en sí mismo, no hace sino interiorizar aquéllo a lo cual se enfrenta; y es que la necesidad de poner en paréntesis el principio universal está inscrita en su misma naturaleza del principio. Estamos en un mundo real donde la violencia es universal; en un mundo ideal, las naciones democráticas y las instancias internacionales se lanzarían sin dudarlo y con toda la fuerza armada necesaria para hacer respetar en todo el mundo los valores respecto de los cuales reclaman su adhesión, incluyendo a los kurdos y los chechenos. Pero no vivimos en un mundo ideal y es necesario afrontar realidades menos gloriosas. Así, aunque la amnistía en Sierra Leona para asesinos cortadores de brazos, para los jefes rebeldes del F.R.U., ávidos de poder y de diamantes, es escandalosa, no deja de ser pragmática y hasta llena de sabiduría. Rehusar la amnistía es fácil desde Nueva York o París, allí donde es noble defender valores universales, pero son los Sierra-Leoneses quienes pagarán la reanudación de los combates; sin que esta reflexión ignore que la impunidad -puesto que nadie desea un tribunal- podría engendrar nuevos crímenes. Pareciera que nos encontramos en la sin salida. No se puede superar la contradicción entre la lógica de la acción de valor universal, y aquélla de la acción política, sino desarrollando su corolario empírico e histórico : la experiencia no nos muestra sino a lo particular y lo general que asumen la máscara de lo universal (conocida también con el nombre de ideología). Hay que poner lo universal y los derechos del hombre, que en principio son incondicionales, bajo condiciones de realización y si se objeta que esto sería una traición de lo universal queriendo su respeto, puede responderse que ninguna acción política, desarrollada en un Estado o entre ellos, ha logrado jamás un resultado mejor al querer respetar totalmente el universal, y que se arriesga su renuncia en el plano de los hechos. El pacifismo de estilo Peace now, que anima ciertas sensibilidades con base en razones mal fundamentadas, impondría otras purificaciones étnicas aceleradas y se convertiría en cómplice de crímenes contra la humanidad, Por lo pronto podemos contar con las O.N.G que forman lo internacional sin territorio, en forma inversa al de los poderes financieros, como antídotos del horror. 2/ Le corresponde primero a los Estados de Derecho hacer respetar en sí los derechos del hombre en los derechos del ciudadano; pero es difícil existir como ciudadano, la existencia ciudadana es tanto mas querida en cuanto se apoya en recursos objetivos y en protecciones colectivas que reclaman el mantenimiento de un poder central como estructura de coordinación y aun de control en el sentido cibernético del término, y no de vagas asociaciones ciudadanas. Por supuesto que la participación del ciudadano es importante, pero hoy cabe preguntarse: ¿Participación en qué ? ¿Acaso en un Estado que se desarticula en provecho de fuerzas económicas sin reglas ? Las transformaciones aceptables del mundo comienzan por aquellas de los sistemas políticos y sociales en su entorno nacional, seguidas por combates en la base, donde el mas importante es la lucha de hecho contra los poderes privados, con miras a restablecer la supremacía de lo político sobre lo económico. Los Estados africanos, en la aurora de democracia, deben ganar ese combate. Es a través del derecho nacional e internacional que las democracias serán capaces de dominar el mundo de los negocios, bajo la condición que sus preocupaciones no sean las de la propia supervivencia a cualquier costo, y en particular al costo de la pobreza extrema de millares de hombres, en el seno del club de ricos. Entonces, el distinguido economista del banco Mundial que yo evocaba al comienzo de esta exposición podría terminar respondiendo ante un tribunal internacional. Paule-Monique Vernes |
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